DON ABUNDIO, “EL SOBANDERO” DE VALLES

Abundio Hernández Rodríguez era el nombre completo de un singular personaje en Ciudad Valles, San Luis Potosí conocido por todos como Don Abundio, quien se dedicaba a sobar a las personas hasta recuperarlas de algún dolor muscular o hueso mal acomodado.
Originario de Pánuco, Veracruz, llegó a Ciudad Valles en 1932.
Sus primeros trabajos fueron en los camiones ganaderos, viajando fuera de esta localidad; después entró a laborar en Fibracel, donde duró algunos años y luego se cambió al Ingenio, posteriormente trabajó con los Villalobos en los camiones de arena y grava, después se dedicó su tiempo completo a la sobada.
Cuando trabajó en Fibracel, conoció a Juana Nieto Hernández, con quien contrajo matrimonio y tuvo 10 hijos, Pilar, Raúl, Patricio, Yolanda, Antonio, Juan de Dios, Sandra, Faustino, Abundio y Sara Hernández Nieto.
Tuvieron su vivienda en Escontría y Galeana, después se cambiaron a la colonia Obrera, para posteriormente mudarse a la calle Niños Héroes.
Don Abundio descubrió su don de “sobandero” cuando un compañero de Fibracel se lastimó un pie, viendo el dolor que tenía, empieza poco a poco a darle masaje, que le provocaron gran alivio.
Su fama empieza a tener un crecimiento inigualable, tanto que el ex líder Nacional cañero Lic. Jesús González Gortázar mandó desde Guadalajara por él, para que lo atendiera.
En Ciudad Valles, sus clientes frecuentes fueron Margarita Bacconier, Abdo Esper, así como infinidad de deportistas y personas en general que no sólo venían de sectores locales, sino de municipios y estados vecinos.
Sus hijos recuerdan dos anécdotas importantes:
En una ocasión uno de sus clientes llegó con un libro que había adquirido en México, y que refería a cómo ser un buen Quiropráctico y empezó hacerle preguntas del mismo, que con paciencia fue contestando, asombrando a su entrevistador por las respuestas que le diera y le dijo «desde hoy dejo mi tratamiento en México, tú serás mi Quiropráctico de cabecera».
Su fama rebasó fronteras, llegando gente de Estados Unidos, una persona de Carolina del Norte que, al no sentir alivio con su traumatólogo, le comentó al doctor que se enteró que aliviaba a las personas, el médico le dijo «muy bien, pero con una condición, si esa persona te alivia, te pago todos los gastos de tu tratamiento».
En 15 días logró aliviarla, por lo que el doctor cumplió su promesa, además decidió venir a Ciudad Valles para conocer a Don Abundio.
No tenía una tarifa de cobro, era lo que la gente quisiera darle por sus servicios, esto generó que más gente lo visitara. En un principio utilizaba bálsamos, pero los cambió por brillantina que adquiría en la tienda conocida como “Las Golondrinas».
Antes de morir, les comentó a sus hijos, que Dios le había dado el don de aliviar a las personas y que algunos de ellos, heredarían es “don”.
Así que Raúl, Juan de Dios, Abundio y Sandra, seguirían con los conocimientos y el “don” que les heredó su papá, quien dejó de existir el domingo 23 de enero de 1994.
Recordando parte de la historia de Ciudad Valles y en camino a sus 490 años de fundación.
Información: Cronista Municipal Profesor Crescencio Martínez Candelario.

