La muerte en la cultura Tének: un ritual de transición

En Ciudad Valles, nuestras raíces indígenas siguen vivas y presentes en cada tradición. La cultura tének, heredera de una profunda cosmovisión, concibe la muerte no como un final, sino como una transición hacia otra forma de existencia, un ciclo donde la vida y la muerte coexisten en equilibrio.
En comunidades como El Maguey, anexo del ejido Ojo de Agua, las familias longevas conservan con orgullo estos rituales que honran el paso de un ser querido al más allá. Cuando una persona fallece, se inicia un proceso lleno de simbolismo.
En el caso de las mujeres, se les prepara un lonche con siete tortillas, acompañado de monedas, una cruz de palma bendita, un rosario y una escalera de pabilo que simboliza su ascenso al cielo. También se les colocan sus prendas, joyas, su jumate y una servilleta por cada ahijado, manteniendo vivos los lazos familiares y espirituales.
Para los hombres, el ritual incluye un guaje, un bordón, sombrero, morral y su lonche, representando su identidad y las herramientas de su vida cotidiana.
Durante el velorio, se colocan sal, limones partidos y una cruz de sal bajo el ataúd para alejar malas energías. La comida tiene un significado especial: se sirve en distintos momentos del día, pero se evita ofrecer frijoles, arroz o carne de res, pues cada uno tiene un simbolismo negativo. En cambio, se sirve carne de pollo o cerdo, alimentos permitidos dentro de su tradición.
El acto de compartir alimentos con quienes acompañan a los deudos simboliza que el difunto parte sin deudas, libre y en paz. Al finalizar el velorio, quienes cargan el ataúd rompen un plato y una taza del difunto, marcando el fin de su estancia en la tierra. Luego, la persona más longeva de la comunidad arroja maíz triturado sobre el techo, un gesto que permitirá que el cuerpo sea liberado hacia su nuevo destino.
Tras la sepultura, la habitación del fallecido permanece cerrada, sin barrer ni cambiar la ropa, para no entristecer su espíritu. Este silencio se mantiene hasta el octavo día; el noveno, se levanta la cruz y se lleva al panteón, cerrando con respeto y solemnidad el ciclo del duelo.
Estos rituales son una muestra del profundo respeto que los pueblos tének tienen por la vida, la muerte y la memoria, valores que forman parte del alma de nuestra Huasteca Potosina.
Sigamos preservando y honrando nuestras tradiciones, que nos recuerdan quiénes somos y de dónde venimos.

