LLEGÓ TEMPRANO A BOLEAR: ACABÓ ESTRENANDO PARASOL

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Miguel Martínez asea calzado desde que era niño, que casi ha perdido la cuenta del tiempo que lleva en el oficio; su hermano Sixto cree que ha cumplido ya treinta años de bolero, unos ocho más que él.

Lo cierto es que su rutina tempranera en la plaza principal de Aquismón tiene varios lunes coincidiendo con la costumbre de Cuahutémoc Balderas Yáñez, de ir a lustrar sus botas color miel, antes de encabezar el homenaje a los símbolos patrios

. Pero este inicio de semana –laboral- adicionó un factor distinto a otros, y no muy alentador: Las lluvias y los vientos recientes se combinaron con el desgaste por el uso en la enorme sombrilla que a Miguel le servía para cubrirse él y sus clientes de las inclemencias del tiempo, y los pocos rayos de sol de este amanecer ya amenazaban por colarse a través de las grietas, tan enormes que no pasaban desapercibidas para nadie, ni tampoco para el alcalde.

El presidente municipal mandó traer entonces un nuevo parasol, y aprovechando el viaje pidió que –de una vez- fueran dos, y así el estreno llegó por partida doble: También para Sixto Martínez, en demostración real que las afirmaciones de gobernar para todos en Aquismón, han pasado del discurso al transcurso, y que las diferencias de colores se quedaron atrás, hace mucho, en las campañas.

Así, el comienzo semanal de Miguel y Temo -y hasta el de Sixto- tuvieron un ingrediente inesperado, pero que sin duda marcó un parteaguas con su carga de sorpresa, emotividad y agradecimiento. Luego volverían las peticiones en la banqueta, los saludos previos a los honores, y ese acercamiento de un pueblo con el hombre que se muestra igual que cuando era candidato, regidor, gestor, juez o simple ciudadano de Tamapatz

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