El 13 de junio de 1944 nació en el rancho San Carlos, municipio de Ciudad Valles, un niño que marcaría la historia musical de la Huasteca: Antonio Zamora, conocido artísticamente como “El Zacazonapan”. Hijo de Juana Soria Castro y Adolfo Zamora Barrios, Toño creció enfrentando las dificultades propias del campo y una infancia trabajadora. Desde los seis años ayudaba llevando lonche a los cortadores de caña, cortando maleza y cuidando el ganado. La partida de su padre obligó a su madre a desempeñar trabajos domésticos para sostener a la familia.
Consciente de que el rancho no le daría las oportunidades que soñaba, Antonio emprendió un nuevo camino hacia Ciudad Valles, donde fue acogido por la familia Esper y comenzó a trabajar barriendo sus tiendas. En el rancho San Carlos tuvo contacto con la música gracias a su tío Melquiades, quien poseía un radio con el que escuchaban a los grandes cantantes de aquella época. Fue allí cuando el deseo de Toño por ser artista cobró fuerza en su mente y corazón.
A los nueve años participó en un concurso de aficionados que se celebró en el Cine Río de Ciudad Valles, donde ganó el primer lugar y un premio que simbolizaba su primera victoria: quince pesos. Su voz lo llevó a cantar en restaurantes, cantinas y en la radio XECV, donde pronto se ganó el cariño del público presentándose semanalmente. Más tarde conoció a Antonio Maciel, cantante reconocido que lo invitó a la Ciudad de México a probar suerte.
La Ciudad de México fue un reto imponente. Toño enfrentó la adversidad lavando carros y durmiendo en ellos cuando no hallaba refugio, mientras perseguía su sueño con determinación inquebrantable. Gracias a su talento, Guillermo Acosta, director artístico de Discos Musart, le dio la oportunidad de grabar su primer disco con sones huastecos: “El soldado de levita” y “El huerfanito”. Pero fue con Discos Capitol y la invitación de Lázaro Muñiz que su éxito explotó al grabar “Zacazonapan”, obra que lo catapultó a la fama nacional e internacional y puso en alto el nombre de su tierra natal.
Discos Capitol estaba a un lado de la XEW, y Raúl Velasco producía el programa México, Magia y Encuentro. En una ocasión, al faltar un artista para el programa SIEMPRE EN DOMINGO, la disquera preparó rápidamente a Toño para aprovechar la oportunidad. Como buen huasteco, le interpretó una trova que dejó impresionado a Velasco, quien le abrió las puertas de uno de los programas más importantes de la televisión mexicana. Después, figuras como Octavio del Rey, representante de Estela Núñez, Roberto Jordan y Juan Gabriel se acercaron a él. Su segundo éxito, “El agente viajero”, fue estrenado también en SIEMPRE EN DOMINGO, consolidando aún más su carrera.
Hoy, con 82 años, Toño Zamora reside en Estados Unidos, desde donde promueve la música tradicional de la Huasteca y compone para dar a conocer al mundo la riqueza cultural de su región. Actualmente busca el apoyo del gobierno estatal para impulsar un proyecto que otorgue identidad musical a San Luis Potosí y pide al presidente municipal de Ciudad Valles la oportunidad de presentarse en el Teatro de Pueblo, el máximo escenario de la Feria de la Huasteca Potosina. Porque, como él mismo afirma, muchos paisanos aún no saben que es vallense y huasteco de corazón.
Hoy es artista exclusivo de ADA Latin/Warner Music Latinoamérica. Antonio Zamora, “El Zacazonapan”, no solo es un cantante; es un símbolo vivo de perseverancia, amor por la tierra y defensor incansable de la música que lleva en la sangre. Su legado continúa inspirando a nuevas generaciones que sueñan con llevar la voz de la Huasteca más allá de sus fronteras.
Fuente: Prof. Crescencio Martínez Candelario. Cronista municipal.
