Con la llegada del ferrocarril en 1890, Ciudad Valles inició una etapa de crecimiento económico y urbano que transformó profundamente su vida cotidiana. La conexión ferroviaria convirtió a la ciudad en un punto estratégico para el comercio regional y favoreció la llegada de mercancías, visitantes y nuevas oportunidades.
Uno de los principales impulsores de este desarrollo fue don Romualdo del Campo Más, quien estableció una sucursal de la empresa Campo de Pablo y Compañía en la calle Hidalgo, actualmente Pedro Antonio Santos. El establecimiento ofrecía productos indispensables para la población, como maíz, frijol, café, aceite, manteca, vajillas, aperos de labranza, ropa y zapatos. También importaba láminas para techos, alambre de púas y herramientas procedentes de Alemania, así como vino de España.
El movimiento comercial hizo de la calle Hidalgo la principal vía de Ciudad Valles, pues comunicaba directamente con la estación del ferrocarril. En un principio, las mercancías eran trasladadas mediante mulas y carretas; sin embargo, el crecimiento de las actividades comerciales exigía un sistema más eficiente.
Fue entonces cuando don Romualdo del Campo Más y don Ángel Sáinz Trápaga emprendieron un proyecto visionario: la construcción de un tranvía. La obra implicó instalar vías y levantar un puente de madera sobre el Arroyo de los Puercos, cuyo caudal solía interrumpir el tránsito durante las lluvias torrenciales. El puente fue construido por el vasco Manuel Morlote Peral y demostró su resistencia al sobrevivir al devastador ciclón de 1933.
En sus primeros años, el tranvía era arrastrado por mulas. Más tarde, el sueco Erick Erickson le incorporó un motor de gasolina y modificó su estructura para permitir el transporte de pasajeros. La inauguración oficial tuvo lugar el 16 de septiembre de 1905.
La ruta recorría la calle Hidalgo hasta la parroquia de Santiago de los Valles y regresaba a la estación por las calles Tanculpaya, hoy Madero, y 5 de Mayo, actualmente Hidalgo. El pasaje costaba cinco centavos durante el día y diez por la noche.
Con la expansión de los automóviles, el tranvía dejó de operar en 1946. Su desaparición marcó el fin de una época, pero su legado permanece como testimonio del ingenio, la visión empresarial y el crecimiento histórico de Ciudad Valles.
Fuentes: Joaquín Meade, Historia de Valles, pag 169. Juan del Campo Jáuregui. Valles, El Pueblo que vi Crecer y Prof. Crescencio Martínez Candelario. Cronista municipal.